Nadie asume la fuga de Luis Piccinetti, cuya imagen de parlanchín presumido habrá hecho pensar a jueces, fiscales y policías que era pura cháchara. Pero su fuga inquieta. ¿Cuántos como él hay acusados de homicidio y esperando libres una sentencia firme? ¿Y si fuera un tipo que aterroriza, como en su momento fue Amín, que por suerte llegó a juicio estando detenido? Piccinetti se burló del sistema, y la Justicia no sabe qué decirle a la sociedad, indefensa ante estos casos.